martes, septiembre 27, 2005

GIROS










Y ocurrió. Las 12 del día y un perro flaco pasea solo en medio de la calle, lo veo por el retrovisor del auto, otros no lo ven. El perro yace respirando entrecortado, sangra de un costado, una pata le tiembla constante, todo lo imagino, estoy sentado en el escritorio, pegándole al teclado hasta que salen historias como esta.

El que escribe antes piensa, antes sueña, después cree, antes desea, luego nada, le pega a las letras y le atina a unas cuantas. Hace renglones. Si hay suerte hace párrafos. Si es constante, un libro. Y un libro es un autor, un autor es un manojo de letras depuradas, aventuras.

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