Los ojos al ras de suelo. El sofocado sonido de un piano en este bar con olor a rancio. Ataquitos al corazón en precisos lapsos de 20 milésimas de segundo, sincronía absoluta de alcohol, paseantes, bocas que no paran.
El silencio a todo color.
Alguien grita algo que significa otra cosa, pero que sin vacilar suena a delirio. Tremendo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario